Como Ser Naco en diez pasos

1.- Déjate la uña larga del meñique o de la mano derecha, con el pretexto de que dizque tocas la lira. Si tu(s) uña(s) está(n) sucia(s), mucho mejor. ¡Nada de uñitas recortadas y limpias, eso es para gente decente! La uñita larga es señal inequívoca de que eres repugnante.
2.- Agarra el palillo y escárbate sin pudor toda la comida que se te haya atorado durante la comida. Es taaaan agradable observar cómo acomodan el aparatito de madera, se liberan de un pedazo de bistec atorado entre el primer y segundo molar y después chupan el palillo para tragarse esa porquería. Después que logres la maniobra y la hayas repetido las veces que consideres necesarias, quédate con el palillo en una de las comisuras de la boca y sigue hablando como si nada. Llamarás la atención…¡garantizado!
3.- Seguramente tienes una personalidad arrolladora. Tu gran panza, tu papada (que le hacen segunda a los movimientos de tu boca) y tu pelito lacio, tupidito, cortito y con “gallitos”, hacen de ti un marrano-seboso súper galán. Por lo tanto que no te de pena tirarle el can a todas tus compañeras de trabajo, seguramente ellas se sentirán dichosas de que un cerdo brilloso como tú las ande halagando. Aún mejor cuando descaradamente las ves de arriba abajo, poniendo especial atención en su trasero y en sus boobies. Por favor, por-fa-vor, no pierdas oportunidad de arrimar el camarón o de andar de mano larga. ¡Eso, a las mujeres nos raya!
4.- Hazte pendejo a la hora de pagar la cuenta, ¿por qué no? Cualquier excusa es buena. Si te levantas al baño y regresas cuando todos están saliendo, hasta puedes robarte la propina. Eso es de muuuucha clase.
5.- Agrégale a todas tus “s” una “h” y verás qué chingón suena. “Qué pashó, güey” “Ay, mamashita, qué shabrosha eshtásh”. Todo será completo si todo lo dices en un finísimo todo tempiteño.
6.- Y si sabemos que a todos los hombres les gusta andar presumiendo la reata, qué mejor que comprarte un bikini para cuando vayas a la playa. El bulto que forman tu pene y tus güevitos es lo que cualquier mujer ha soñado con ver. No tienes qué esconder la panza ni las lonjas, pero si eres muy pudoroso, ponte una camiseta con estampado de güey mamado y serás la sensación de “Caleta”.
7.- Hablando de tu gran “equipamiento”: ráscate los güevos cada vez que sientas la más mínima incomodidad. Es de lo más sexy ese movimiento mano-güevo junto con la pequeña flexión de la piernita… ¡toda una coreografía! Ahhhhh! Qué ensoñación!
8.- Vamos, una persona como tú no merece pasar sufrimientos por ningún motivo así que si sientes la necesidad: tírate todos los pedos que quieras en frente de quien sea. Es todavía más exquisito cuando dices pendejadas y te ríes que los demás estén inhalando tus flatulencias. ¡Eso es súper cagado, serás el alma de cualquier reunión!
9.- ¡Deshazte de tus gargajos en la calle! Dejarás una huella delicada y sutil a cualquiera que pase por donde tú has estado. Además, ese sonido que sale de lo más profundo de tu gargante es simplemente placentero y la imagen tuya, escupiendo al piso… ¡priceless!
10.- Finaliza la mayoría de tus frases con un estruendoso, largo y casi incrédulo “AAAHHHH” tratando de que este suene medio aguardentoso. Inténtalo: “aquí está tu rin cromado, aaahhhh!”, “a poco no soy bien chingón? Aaahhhh!”, “esos güeyes me la pelan, aaaahhh!”. También lo puedes incluir al principio o en sustitución de cualquier oración, por ejemplo:
El otro: y que lo mando a chingar a su madre

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